No escribo bien, pero bien vale el ejercicio.

martes, enero 03, 2012

...change



¿A dónde se fue la felicidad de los años mozos?
Tan simple era poner un pie delante del otro por entonces.
¿A dónde fue a dormir la esperanza altiva que bailaba en el patio dando giros?


Otra vez me caí, otra, me tropecé del mundo de ilusiones a la realidad.
Todo ha muerto asfixiado bajo el alo oscuro de las sombras.
La verdad, nunca es un bicho amable. 


Antes era yo. Ahora no soy yo, a cuento de saber que el ser yo es sólo cuentos.


Sólo hay una manera de alcanzar las verdades, partiéndose al medio.


Aprender sólo puede ser doloroso, el resto es un acto de la memoria.
Y el riesgo es la locura.


Sin embargo, hay otro aprendizaje, uno que empieza en las miradas, sigue por los lazos y acaba en libertades. No duele menos por volar libre en su final.


La vida actual es un continente de tenencias. Titulo, bienes, vínculos, conocimientos, actitudes incluso.
El ser, es también, una tenencia. 
Y la libertad, no escapa de ese continente.


Le he sacado el encanto al mundo, he desifrado los entre telones de la gran obra universal que es estar vivos. Es todo mentira, es todo una farza, todo es un engaño. No somos más que un combinado de matareia con huesos que piensa y ni siquiera honramos esa luminosidad que es el acto sinaptico. 
La sociedad es una idea de gente unida por factores que ni siquiera a ellos mismos les importa. 


Sòlo resta intentar... intentar vivir, a pesar de todo.




(Igual, decile a tu mamà, 
que cuando termine, me mando para allà, 
aguanto dìa a dìa lo que me toca)

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